Siguiendo los preceptos de la Escuela de Viena, dio en vivo los últimos retoques a una obra suya, con la sangre contagiada por el sida de Annouk, extraída in situ.
Es la segunda vez que el artista monta un action painting de este tipo. La primera fue en Chile en el año 2005, después de haber sufrido la muerte de un amigo suyo, enfermo. "El VIH painting no es un acto político, lo veo como un acto humano".
"Hoy fue una demostración de amor a Annouk. Ella tenía muchas ganas de ser protagonista para poder comunicar su historia de mujer seropositiva a los demás", agregó.
Fue una cita extraña. Una veintena de personas, en un local de Gràcia. En un sótano reconvertido en galería por una sola noche se podían ver, colgadas en las paredes, algunas obras del artista, figuras torturadas, rostros fantasmales e impactantes.
Una tela negra escondía el lugar donde se encontraba Annouk, junto con una enfermera. En otro rincón estaba Michele, su hija, de 15 años. Annouk se enteró de su enfermedad en el momento del parto de su hija, no contagiada. Vivía en aquel entonces en México. "Cuando los médicos se enteraron de mi estado, no querían ayudarme a parir porque tenían miedo a que les contagiase". Annouk quiso participar en la obra de Benjamin desde el primer momento. Se enteró de ello a través de un familiar, que conoció a Benjamin en Barcelona. "Quería demostrar mi lucha contra el sida. La gente te margina demasiado. Como si hubieras hecho algo malo. A los de cáncer les tienen lástima y a los de sida los estigmatizan".
Durante el acto, Benjamin mezcló la sangre de Annouk con pintura roja. Empezó a salpicar la tela con sus dedos. En el cuadro ya aparecía uno de sus personajes, pintado la noche anterior. Llamó a Annouk. Fue el momento más emocionante del acto. La delgada silueta avanzó a paso lento hacia la tela, y tímidamente Annouk empezó a dibujar con sus manos. "Me puse muy nerviosa, traté de poner las iniciales de mi esposo, de mis hijos. Hice unas palomas de paz, de esperanza para las personas con el VIH", contó luego.
La obra será subastada en favor de enfermos de sida. "Muchas asociaciones no han querido colaborar con nosotros porque no aceptan que se haga arte utilizando a los enfermos", destaca Álex Brahim, productor del acto. Benjamín está acostumbrado a estos rechazos, y tal vez sea eso lo que le empuje a seguir en esa dirección. "La peor reacción que tuve fue en Chile. El padre Valdos Santi, que gestiona la fundación más importante de ayuda a enfermos del sida, me dijo: 'No vengas a basurear a mis enfermos'".
*Para La Vanguardia y Ñ
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